Planeta happo

El desperdicio diario de mascarillas quirúrgicas en el mundo supera los 6.000 mil millones.

En la pandemia actual, el uso de la mascarilla es obligatorio para reducir la propagación de la infección en la comunidad, ya que sirve de barrera para las gotitas y aerosoles expulsados, que son una de las principales vías de propagación del coronavirus SARS-CoV-2 (causante de la enfermedad covid-19).

Las mascarillas quirúrgicas protegen contra la diseminación y/o inhalación de gotas y tienen una capacidad de bloqueo del 95% o más, una protección equivalente a las mascarillas sociales especializadas certificadas por Citeve cuyo nivel de filtración es superior al 95%. Hoy en día es crucial no sólo mantener la seguridad de todos, sino también tener en cuenta el impacto que el uso intensivo de materiales desechables y sus consiguientes residuos causan en el medio ambiente.

Las mascarillas quirúrgicas están hechas de fibras de plástico y pueden tardar hasta 400 años en degradarse en el medio ambiente, lo que las convierte en un importante factor de contaminación, a diferencia de las mascarillas de tela. Actualmente, el desperdicio diario de mascarillas quirúrgicas en el mundo supera los 6 mil millones.


Las máscaras sociales deben utilizarse como complemento de las medidas de protección e higiene recomendadas, fundamentales para el control del COVID-19, y como alternativa a las futuras consecuencias sobre nuestros entornos naturales.

Por ello, happo ha creado el movimiento happo planet, que promueve el cambio de mascarillas quirúrgicas por mascarillas reutilizables, sin comprometer la seguridad de los ciudadanos.